Lo más importante para el Mantenimiento de un Motor Fuera de borda

Lo más importante para el Mantenimiento de un Motor Fuera de borda

Los motores fueraborda son una de las soluciones más cómodas, fiables y flexibles para motorizar un barco. Es habitual ver algunos de baja cilindrada en las popas de muchas embarcaciones, porque cuando todo falle, siempre podrás arrancar una de estas pequeñas maravillas y poner rumbo a casa. Un fueraborda bien mantenido es tu mejor inversión.

Al estar ubicados fuera del barco, es fácil acceder a sus componentes para revisarlos rápidamente y hacer un poco de mantenimiento. Expuestos a los elementos como están, también sufren más que un motor intraborda, pero teniendo en cuenta estos sencillos consejos te resultará muy fácil cuidar de este tipo de motores.

A diario:

Antes de salir:

1. Aceite: Revisar el nivel es una buena costumbre para detectar pérdidas repentinas o un ennegrecimiento excesivo que serían buenos indicadores de problemas mucho más graves en los motores de cuatro tiempos.

2. Batería: Conectar y comprobar el nivel de carga según especificaciones del fabricante.

3. Combustible: Revisar nivel de combustible y abrir la entrada de aire al depósito, es un error muy habitual en épocas de calor cerrar dicho respiradero para evitar la evaporación del combustible, sin embargo debemos recordar abrirlo de nuevo o se creará el vacío dentro y será imposible bombear combustible al motor. Revisar el estado de la bomba manual (o “pera”) i la manguera de combustible. El calor del Sol y especialmente los rayos UV degradan rápidamente la goma con la que están fabricados, por lo que es muy recomendable taparlos con un paño mojado o estibarlos en un tambucho cuando no los vayamos a utilizar.

4. Refrigerante: la refrigeración se realiza tomando agua cerca de la hélice y bombeándola por circuito cerrado hasta el motor para seguidamente expulsarla por una salida en la parte superior cercana a la carcasa. Por esta razón siempre deberás ver un chorrito de agua saliendo del motor, de no ser así, vigila muy de cerca la temperatura o para el motor.

5. Hélice: revisa que no haya recibido ningún golpe o tenga un trozo de cabo enrollado. Las vibraciones que produce una hélice desequilibrada a altas revoluciones pueden dañar la transmisión y ser peligrosas.

6. Dirección y morse: en el caso de contar con un volante y palanca de gas comprueba que funcionan de forma suave y sin enganches o ruidos.

7. Aunque no sea a diario, comprobar el “hombre al agua”: al tirar del cordón el motor debe pararse. A veces el salitre puede encasquillar el sistema.

Al llegar a puerto:

1. Endulzar: Son muchas las ventajas de ésta pequeña acción porque la sal, el lodo o los contaminantes del agua corroen y deterioran rápida e irremisiblemente nuestro motor. Al llegar a puerto endúlzalo con atención a la caja de engranajes y las varillas de dirección y morse. El circuito de refrigeración debería recibir un trato especial: utilizando unas orejeras conectadas a la manguera de agua dulce, haz funcionar el motor unos segundos. Al acabar, levanta el motor y déjalo siempre que “duerma” fuera del agua.

2. Desconectar baterías: con un sencillo gesto asegurarás no perder carga y poder arrancar el motor sin problemas el próximo día.

Cada 100 horas de uso o cada 6 meses:

1. Cambiar bujías e inspeccionar los terminales de bujías para ver si hay daño o deterioro.

2. Cambiar el filtro de combustible con separador de agua.

3. Drenar y cambie el lubricante de la caja de engranajes.

4. Revisar el líquido de la compensación hidráulica (en caso de tener trim)

5. Revise el ajuste del cable de control o morse.

6. Cambie el filtro de la toma de aire del compresor (sólo algunos modelos).

7. Rocíe los componentes del cabezal motriz y debajo de la tapa del motor con un spray anti corrosion.

8. Anclaje: revisa las palometas de anclaje y la sujeción al espejo de popa.

9. Revisar el correcto ajuste y cierre de la carcasa del motor y en caso necesario reemplazar la junta de goma.

Cada 300 horas de uso o una vez al año:

1. Cambiar impele: es el impulsor de la bomba de agua (con mayor frecuencia si ocurre recalentamiento o se observa presión reducida del agua).

2. Lubrica las estrías del eje de transmisión y el eje de cambio.

3. Si la caja de engranajes tiene una tuerca de cubierta del portacojinete, quítala junto con el portacojinete. Lubrica el portacojinete y la tuerca de cubierta de la caja de engranajes con lubricante marino, muy recomendado si el motor se usa en agua salada.

4. Limpia la totalidad de la unidad, incluyendo las piezas accesibles del cabezal motriz. Limpiar y pintar las melladuras y áreas corroídas. Si la corrosión es fuerte, tratar de aislar la causa de la corrosión y correjir.

5. Revisa la totalidad del motor fuera de borda para ver si hay piezas sueltas, dañadas o si faltan piezas. Apretar o cambar según sea necesario.

6. Inspeccionar si hay daños o deterioro en las líneas de combustible y realizar servicio a los filtros de combustible.

7. Inspeccionar las líneas de la bomba de aceite para cerciorarse de que no estén duras o quebradizas. Reemplazarlas si fuese necesario.

8. Quitar e inspeccionar la hélice o las hélices. Nivelar las melladuras y rebabas de las palas con una lima. Inspeccionar si las palas están rajadas o dobladas. Aplicar una capa de lubricante especial con teflón o grasa anticorrosiva al eje de la hélice.

9. Revisar la aleta de compensación y cualquier otro inhibidor de la corrosión galvánica (ánodos) y cámbielos si es necesario.

10. Revisar la dirección y los controles remotos. Compruebar que todas las conexiones y acoples estén apretados y correctamente asegurados y ajustados.

Cada 5 años:

1. Cambiar el retén y la chaveta del eje.

2. Equilibrado de válvulas.

Fuente: nauticaadvisor.com

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